domingo, 14 de agosto de 2022

Los valles del alto y el bajo Magdalena están muy erosionados, urge repararlos para mejorar la productividad de las regiones Andina y Caribe

De las otras cuencas es necesario hacer investigaciones y compendios detallados como el del Plan Maestro del río Magdalena (2013) para poder orientar la Reforma Rural Integral (RRI) ya que estamos empeñados en que utilizando el área del país ya desmontada logremos la soberanía alimentaria y nos convirtamos en una despensa de la humanidad.

En el mapa siguiente se puede apreciar la erosión del valle del río Magdalena que empieza a escasos kilómetros de sus nacimiento, un poco después de Pitalito y hasta Ambalema y Cambao ya se vuelve muy alta, disminuye en el Magdalena medio y vuelve a ser muy alta en las llanuras de la región Caribe.


El alto del valle del río Magdalena

El Instituto geográfico Agustín Codazzi resume el desastre ambiental del departamento de Huila en el artículo “Cultivos y ganado solo deberían estar presentes en el 15% del Huila” afirmando que “...el 83% de los suelos huilenses, catalogados por el IGAC como terrenos para el uso forestal y para la conservación ambiental, se ha reducido a más de la mitad: un alarmante 32,7%.”, El Director General del IGAC, Juan Antonio Nieto Escalante, afirma: “A pesar de ser un territorio con una gran diversidad de suelos, hemos desaprovechado nuestro potencial agrícola, extralimitado la ganadería y afectado los ecosistemas estratégicos. Esto se debe a que no hacemos un uso de la información, la cual indica detalladamente las zonas aptas para usos agrícolas, pecuarios, forestales y de protección”. Pero su solución propuesta de retirar ganados y reforestar todo es económicamente inviable.

La ganadería del Huila está por debajo de promedio nacional en productividad por área utilizada, usa casi un millón de hectáreas para menos de medio millón de bovinos, con problemas de nutrición y otros muchos por la baja calidad de los forrajes y las prolongadas temporadas con agua escasa. El agua podría solucionarse con grandes embalses como los que propone el Plan Maestro del río Magdalena que permitiría crear una red de embalses menores para hacer distritos de riego, lo cual se justificaría si además se repara suficiente suelo para poder hacer muchos cultivos.

La solución ideal es aplicar una agroecología mecanizada así: ganadería con establos para bovinos de libre circulación y agua potable, con 6 horas diarias de descanso silvopastoril, esto permitiría atender medio millón de bovinos y cultivar su alimentación en cien mil hectáreas liberando las novecientas mil restantes para reforestar cuencas y nacimientos de agua, y hacer Haciendas y fincas familiares con porcicultura, acuicultura, avicultura y demás, procesando sus excrementos, y ojalá los humanos, en biodigestores para generar biogás y abonos orgánicos que se aplicarían a suplir las necesidades locales de energía y fertilizantes. Economía circular y río limpio.

El bajo del valle del río Magdalena

En el bajo magdalena desde Aguachica hasta Barranquilla y Cartagena los bosques alrededor del conjunto de ciénagas a lado y lado de los ríos Cauca y Magdalena fueron arrasados y hoy en su mayor parte están sembrados de pastos, altamente erosionados y dedicados a la ganadería extensiva.

En los departamentos del Cesar, Magdalena, Atlántico y Bolivar la degradación del suelo de tierras que debieran ser muy fértiles las ha vuelto prácticamente improductivas para la agricultura, a excepción de algunas plantaciones en donde se demuestra que descompactando, aplicando riego y fertilizando se podrían producir enormes cosechas hasta 3 veces al año, si se libera el 90% de los potreros estabulando los ganados, con 6 horas de descanso en silvopastoriles alrededor de establos de libre circulación, cultivando y procesando la mayor parte de su alimentación balanceada en forma tal que disminuya la mayoría de las emisiones de metano al aire y reforestando la micro-cuencas y los bordes de los ríos y humedales, remarcando todo naturalmente en bosques de galería.

Algo similar se podría hacer en el resto de la región Caribe, incluido el sur de la Guajira. Pero si en vez de producir materias primas vegetales para trasportarlas a las industrias de alimentos concentrados, para luego transportarlos a los grandes acuicultores, porcicultores, avicultores y demás productores de proteína animal, se integrara todo al lado de los cultivos se lograría obtener los mejores abonos orgánicos que provienen del estiércol procesado en forma anaeróbica, por ejemplo con biodigestores que, además de aprovechar la energía del biogás evitan otras emisiones de metano al aire. O sea que la mayor parte de los fertilizantes que requieren los cultivos se producirían localmente todo lo cual conformaría una economía casi circular.

Los trabajadores y la tenencia de la tierra se resuelve incluyendo a los campesinos sin tierra o con tierra insuficiente y a los latifundistas en una alianza que garantizaría a todos mejorar su calidad de vida por la posibilidad de producir mucho mas, porque si se cede la mitad de las tierras a un precio justo la otra mitad va a poder producir varias veces lo que da la ganadería extensiva, además el gobierno va a aplicar renta presuntiva lo que volvería no viable ese tipo de ganadería. Los campesinos van a poder adquirir derecho de uso de tierra suficiente para obtener una finca familiar liberados de la pobreza pagando parcialmente con parte de su trabajo para ayudar al terrateniente a modernizar su hacienda, financiado por el gobierno con subsidios, préstamos blandos y acompañamiento hasta lograr la estabilidad con mercados seguros y los servicios públicos que satisfagan sus derechos humanos.

En el mapa de siguiente, elaborado por el Instituto de Investigación Alexander von Humboldt, se muestra el desastre que debemos corregir si queremos que Colombia tenga un buen futuro: “Áreas que anteriormente eran bosque y que actualmente se encuentran en pastoreo”.



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